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jueves, 5 de mayo de 2016

Invitados especiales en las Sesiones Ordinarias AIAM






Reuniones Comité Ejecutivo de la AIAM






domingo, 1 de mayo de 2016

Premio AIUME a la Excelencia Profesional

Discurso del Dr. Salvador Landeros Ayala
al recibir el Premio AIUME  



Dr. Enrique Graue Wieckers
Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México
Dr. Enrique Fernández Fassnacht
Director General del Instituto Politécnico Nacional
Dr. Carlos Escalante Sandoval
Director de la Facultad de Ingeniería
Ing. Jordi Messeguer Gally
Presidente de la Asociación de Ingenieros Universitarios Mecánicos
Electricistas
Ing. Javier Jiménez Espriú
Decano de la Ingeniería Mecánica y Eléctrica
Estimados amigos Presidentes de Agrupaciones de Ingenieros y Arquitectos
Amigas y Amigos Ingenieros
Señoras y Señores

Muchas gracias por acompañarme en esta ceremonia para festejar a la
Ingeniería Mecánica - Eléctrica en todas sus ramas de especialidad, que
incluyen a la robótica, la electrónica, la energía, la computación, la
mecatrónica y las telecomunicaciones. Agradezco a la Asociación de
Ingenieros Universitarios Mecánicos Electricistas y al Jurado del Premio
AIUME a la Excelencia Profesional por haberme designado ganador. Sin
embargo, nadie que haya recibido este premio, pudo haber llegado por sí
solo, sin el apoyo de muchos ingenieros que simbólica y merecidamente,
también son reconocidos en este acto.

Solamente se entrega a una persona, pero hay muchos ingenieros en
México, que destacan en todas las ramas de la ingeniería Mecánica y
Eléctrica. Por ello, el premio que hoy se me entrega lo comparto con todos
ellos, que se esfuerzan por dignificar a nuestra profesión, enalteciendo los
valores y principios que han hecho de la Ingeniería hitos en la historia de
México y que en forma heroica han entregado su vida a la noble tarea de
construir y desarrollar la infraestructura del País, teniendo como único
objetivo el beneficio de la Nación.


El Premio AIUME también es un estímulo para los jóvenes que estudian
ingeniería, o que inician su desempeño en esta noble carrera, a fin de que
se esfuercen, libren obstáculos para triunfar y dejen huella de su paso por
este camino que al género humano le ha tocado recorrer. No puedo dejar
de mencionar a mis alumnos, fuente de motivación, superación e inspiración
a quienes saludo con especial aprecio.

El primer premio le fue otorgado hace 23 años a mi inolvidable amigo,
maestro y jefe Jacinto Viqueira Landa, que siempre predicaba con el
ejemplo, y para quién no podía existir una ingeniería de excelencia sin
ideología ni identidad nacional. Decía que la ingeniería sin ideología es sólo
comercio, y sus ejecutores, mercaderes que contratan al mejor postor.

Transparente y vertical, congruente, de profundas convicciones, de
ideologías claras, de principios y de valores que motivaban y estimulaban a
todos quiénes lo escuchaban. Después de Jacinto, han recibido el premio,
destacados ingenieros y no debo dejar de recordar a los que se nos han
adelantado en el destino de la vida, como Manuel Viejo Zibicaray, Sergio
Valverde Azpiri, Eugenio Méndez Docurro, Gotzon de Anuzita Zubizarreta,
Vicente Nacher Todo y Ulrich Charer Sauberli. Personas como ellos, que
lucharon por el bien de la ingeniería y la nación, inspiraban confianza y
esperanza para un México mejor y estarán presentes permanentemente en
nuestro diario quehacer de la ingeniería.

Sin el apoyo y ejemplo de mis queridos e inolvidables Padres yo no sería
nadie. De ellos aprendí el duro trabajo, la responsabilidad, la cultura del
esfuerzo, el espíritu de lucha, la tenacidad, el orden y la disciplina. Vengo
de una familia sencilla en la que los valores, como la lealtad, la honestidad,
el bien común, la congruencia, eran parte de la vida diaria en el seno
familiar. Mi Padre, un ejemplo extraordinario de éxito permanente en la
pequeña empresa, hijo de agricultores, aprendió sabias enseñanzas de la
vida. Entendió perfectamente el profundo significado de que el hombre
cosecha lo que siembra. Filosofías como la de siembra un acto, y cosechas
un hábito, siembra un hábito y cosechas un carácter, siembra un carácter y
cosechas un destino, dice James Allen o también, que en año bueno el
grano es heno, y en año malo, la paja es grano, decía Bohl De Faber.

Mi madre, de enorme abnegación y espíritu de sacrificio, que sólo tuvo
educación básica, pudo ver como su hijo obtenía el mayor nivel académico
en la Universidad. Viví en carne propia la experiencia más clara de cómo la
Universidad Pública es un factor clave de movilidad social. Siendo 11
hermanos, aprendí el trabajo en equipo, la solidaridad y el respeto. En un
equipo de once se aprende a ser defensa, medio y delantero, pero también
a estar en la banca.



Saludo a mis hermanas y hermanos y agradezco todo el apoyo de mi
esposa Alma y mis hijos Alejandra, Salvador y Guillermo, en este
extraordinario viaje de la vida.

También la educación escolar que recibí desde temprana edad contribuyó
enormemente a fortalecer los valores familiares. En la primaria, uno de
nuestros mejores maestros continuamente nos decía: Hay que hacer Patria,
hay que hacer Patria. Ingresé a la secundaria Antonio Caso y desde
entonces entendí lo que tanto estudió este ilustre pensador sobre la filosofía
del mexicano y el amor a la Patria. Aprendí desde joven, conceptos que
Caso defendió, como la autonomía universitaria y la libertad de cátedra. Así
me nació el interés por ingresar a la UNAM, aún cuando realicé mi
formación en la hermosa provincia Queretana, desde la educación primaria,
hasta la preparatoria, en donde tampoco se me olvida el lema de esta
institución, que decía: Educo en la verdad y en el honor.

Todo ello me despertó grandes anhelos e ilusiones para ser útil a la
sociedad y estudiar ingeniería. Poco después de ingresar a la UNAM en
1971, fallece un gran líder de la ingeniería mexicana, el Ingeniero Javier
Barros Sierra, dejando muy marcados en mi persona principios como,
tolerancia, libertad y autonomía.

He practicado la ingeniería desde diversos frentes. En el diseño, el cálculo,
en proyectos, en planeación y desde luego en docencia e investigación.
Publicar artículos y libros me motiva y emociona, pero me causa más
satisfacción solucionar problemas del país, participando en proyectos de
ingeniería que beneficien a un buen número de personas de todos los
niveles sociales o que contribuyan a desarrollar tecnología y creo que siento
una gran recompensa en estas actividades.

Por muchos años he convivido con ingenieros de diversas especialidades y
me he dado cuenta de la enorme capacidad de la ingeniería mexicana. En
el área petrolera, en el sector eléctrico, en puentes y carreteras, en el
transporte y en telecomunicaciones, el prestigio de los ingenieros
mexicanos no deja lugar a dudas. Por décadas han contribuido al desarrollo
de la infraestructura, al crecimiento económico y a la generación de
empleos en nuestro País.



Pero no nos equivoquemos como lo hemos hecho en el pasado. Me opuse
junto con varios ingenieros aquí presentes, a la privatización de los satélites
nacionales, habiendo sido un verdadero fracaso financiero la etapa posprivatizadora,
afectando seriamente a inversionistas nacionales y
extranjeros, cuando se argumentaba, que en manos privadas habría mayor
capacidad de inversión. Los factores que impactaron negativamente al
sistema satelital, fueron la alta contra-prestación pagada, la falta de equidad
y competencia desleal, siendo que los satélites extranjeros tenían una
capacidad de 659 transpondedores y los nuestros tenían sólo 148, y sobre
todo la poca atención a la seguridad nacional en lo referente al control de
los satélites. Pero a todo ello, nunca nos hicieron caso por banalidades y
mezquindades.

También nos opusimos a las Reformas de las leyes de telecomunicaciones
y de radio y televisión en 2006, por insuficientes y deficientes y porque no
fomentaban la diversidad en los servicios de televisión, porque no le daban
autonomía al órgano regulador, porque no contemplaban el fortalecimiento
de la Investigación y Desarrollo Tecnológico en la materia y porque
fomentaban la concentración de los recursos del espectro electromagnético.
Fue una reforma que la Cámara de Diputados aprobó en siete minutos y sin
discusión alguna.

También la desaparición del Instituto Mexicano de Comunicaciones fue otro
agravio a la nación y en todos estos ejemplos el tiempo nos dio la razón.
Esto lo sabe el Ing. Javier Jiménez Espriú, a quién mucho se le debe el
desarrollo de las comunicaciones en México.

El reciente apagón analógico era otra gran oportunidad que dejamos pasar
para desarrollar tecnología propia en decodificadores, antenas y equipos de
televisión. Era una oportunidad de no sólo 10 millones de televisores y de
una inversión de más de 20,000 millones de pesos, sino de incursionar en la
industria mundial de la televisión y de no ser simples seguidores de la
tecnología.

En el grupo promotor para la creación de la Agencia Espacial Mexicana,
insistimos con los Senadores que la agencia no podía ser autofinanciable y
que requería un presupuesto propio y suficiente. A la fecha la agencia
recibe muy poco presupuesto y esperamos con urgencia que esto mejore,
porque de otra manera no tendrá los alcances esperados y seguiremos con
enormes rezagos en comparación con muchos países. En esto coincidimos
con nuestro astronauta mexicano, el Dr. Rodolfo Neri Vela y con varios
expertos de reconocido prestigio.

Las oportunidades que tenemos en la ingeniería electromecánica son muy
grandes, como en la industria automotriz, la aeroespacial, la energética y en
Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones. Esta última, mi
especialidad, adquiere relevancia porque se está construyendo un
entramado de relaciones sinérgicas entre la sociedad de la información y el
resto de los sectores de la economía, que tiene como principal elemento
visible la incorporación del conocimiento en la estructura productiva de las
economías avanzadas. Las modificaciones en el mercado de trabajo, los
efectos ideológicos y culturales, los cambios sociales y políticos y las
nuevas relaciones del individuo con su entorno, definen algunos de los
efectos de las actividades económicas basadas en el conocimiento sobre
sus bases sociológicas e institucionales. En definitiva, se trata de los
efectos que la economía del conocimiento está generando en la
construcción de la sociedad del conocimiento. El impacto de la tecnología y
yo diría más bien de la ingeniería, sobre la política y la economía es
demoledor.



La actual infraestructura de Internet no será capaz de darse abasto para
atender las necesidades del futuro, principalmente por el incremento en el
número de usuarios, la necesidad de mayor diversidad y el número de
aplicaciones, la escasez de ancho de banda y la administración de tráfico.
Un reto importante será la confiabilidad, la movilidad, la seguridad, la
flexibilidad y la diversidad de las infraestructuras.

Es necesario desarrollar nuevas arquitecturas y tecnologías que puedan
soportar múltiples contenidos, formatos, patrones de tráfico y continuidad
del servicio a través de diferentes redes multidominio y una variedad de
tecnologías y dispositivos de acceso. Para ello los satélites jugarán un papel
relevante y las siguientes generaciones serán tecnologías regenerativas en
la banda Ka de haces múltiples y antenas reconfigurables en órbita.

La convergencia de redes, cosas, contenidos, servicios, seguridad y
privacidad, sustentan el futuro de Internet en sus diversas aplicaciones en
los diferentes sectores de la economía.

Es común escuchar que WhatsApp supera en sólo tres meses a Skype en
las llamadas por Internet o que la programación de la televisión tradicional
no la elige el consumidor y en cambio la televisión por Internet si la escoge
el usuario. Por ello, en menos de 15 años la televisión tradicional será
sustituida por las nuevas tecnologías que están surgiendo.

Con herramientas de telecomunicaciones y de ciencia e ingeniería de datos,
el Internet del futuro tendrá como principales aplicaciones, las redes de
energías inteligentes, el hogar inteligente, las ciudades inteligentes, la salud
inteligente y el transporte inteligente.

Por ejemplo, la mayor compañía de hoteles no tiene ningún hotel
La mayor compañía de coches no tiene ningún coche
La mayor librería no tiene ninguna tienda
La mayor de las escuelas no tiene ninguna aula

Hoy, en esta era de mayor competencia, se habrá de demandar a las
nuevas generaciones mayor capacidad, preparación y mayores aptitudes
para enfrentar los retos desafiantes de esta era global. La economía no se
centra ya en lo que sabes, sino en qué sabes hacer con ello.

Esta es la generación más conectada e informada, pero también la más
desconectada de los problemas del medio ambiente, del calentamiento
global, cuando el mes pasado fue el más cálido de los últimos 135 años, y
de la desigualdad social, en la que el 1% de la población mundial tiene más
riqueza que el 99% restante.



México es de un enorme potencial que no hay que desaprovechar y se
tienen nuevas oportunidades en el campo de las telecomunicaciones y en el
desarrollo tecnológico del sector. Las proyecciones en la penetración de
servicios como la banda ancha, la televisión digital y los servicios de
telefonía y datos, son muy ambiciosas y demandarán grandes cantidades
de equipamiento. De donde se va a adquirir toda esa tecnología?. Pues se
abre la posibilidad para acelerar la investigación, el desarrollo tecnológico y
la innovación, tanto en equipos como en fabricación de software de
diversas aplicaciones. Para ello, es necesario e indispensable contar con un
ente que coordine todas las actividades de Investigación, Desarrollo e
Innovación en esta materia. También se abren oportunidades de crear
nuevas carreras, como ingeniería espacial y fortalecer los grupos de
investigación en este campo.

Pero no nos equivoquemos otra vez y nuestro anhelo es que se cumplan
los principales objetivos de la reciente Reforma de telecomunicaciones,
tales como el derecho de acceso a las tecnologías de información y
comunicaciones y a la radiodifusión, el reforzar la garantía constitucional a
la libertad de expresión e información, eliminar deficiencias en penetración y
teledensidad, fortalecer la autonomía de los reguladores y preservar las
condiciones de competencia efectiva, teniendo como principal objetivo el
beneficio de la sociedad.

Hemos de insistir que el futuro de México depende del nivel educativo de su
población y de su capacidad para desarrollar tecnología. La ciencia, la
tecnología y la innovación son elementos imprescindibles para que nuestro
país alcance niveles adecuados en su economía. Con una buena calidad y
cantidad de científicos, ingenieros y técnicos, México puede incorporarse
con mayor rapidez a la Sociedad del Conocimiento, construyendo la
infraestructura que requiere, las innovaciones en bienes y servicios,
aumentar la productividad, elevar la competitividad nacional e internacional,
crear empleos de calidad y en consecuencia, mejorar el bienestar general
de los ciudadanos. La cadena educativa completa, desde la formación
básica, la media superior y la superior deben estar sólidamente articuladas
y satisfacer las exigencias que requiere el país. Por eso, la reforma
educativa necesita transformaciones profundas en los modelos educativos,
en los programas y planes de estudio y en sus contenidos. En los
conocimientos, habilidades y actitudes que permitan que México avance
más rápidamente.

Señor Rector:

La ingeniería mexicana está comprometida con las instituciones de
educación superior en el fortalecimiento de la innovación y el desarrollo
tecnológico, en la realización de proyectos de largo aliento con el sector
productivo, en una planta docente rejuvenecida, en la certificación de la
profesión y en la internacionalización, estableciendo nuevas alianzas con
universidades que destaquen a nivel mundial, para el intercambio de
profesores y alumnos y el desarrollo conjunto de proyectos de docencia e
investigación. Estoy convencido que las instituciones mexicanas seguirán
escalando niveles en el ranking internacional y creo que para la UNAM es
posible recuperar el lugar número 1 que le corresponde en América Latina,
porque tiene con qué hacerlo, estamos muy cerca de ello y principalmente,
como usted ha dicho, porque no podemos ser autocomplacientes.

También reconocemos la importancia de pugnar por un mayor presupuesto
para las universidades públicas a fin de hacer frente a las nuevas
circunstancias y desafíos que enfrentarán en los próximos años, para
mantener su prestigio, asegurar su permanencia exitosa y lograr que sigan
creciendo en su misión sustantiva y en la respetabilidad y confianza de la
sociedad mexicana.



La investigación, desarrollo e innovación en la industria y su vinculación con
las universidades y centros de investigación, son fundamentales para el
desarrollo de productos que satisfagan la demanda nacional y que compitan
en los mercados internacionales. México, necesita desarrollar tecnologías
propias y concretar los nichos en los cuales puede ser líder a nivel mundial.
No es suficiente ser sólo maquiladores, porque la principal riqueza se va a
otros países. Es una selva global donde nadie regala nada.

La ingeniería mexicana debe tener presencia oficial en la vida nacional y
estar blindada en áreas como energía, telecomunicaciones, recursos del
agua, infraestructura, dejándolo claramente establecido en las políticas
públicas. Anhelo que cualquier decisión relacionada con las ingenierías que
se tome en el gobierno, sea consultada con los líderes de opinión de la
ingeniería nacional. El futuro de México depende de una ingeniería fuerte,
responsable, unida, solidaria y leal a los intereses nacionales y aunque son
necesarias las alianzas estratégicas, no es posible que se privilegie a las
firmas de ingeniería extranjeras y que estemos permanentemente en
desventaja con empresas internacionales. En muchos casos nuestros
ingenieros reciben bajos salarios o están subutilizados o trabajando en la
informalidad.

Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar
cuando se mira lejos, decía Ortega y Gasset y recordando al hombre de la
mancha: Creer en un sueño imposible, porque tengo que ser fiel a tan noble
ideal y luchar por un mundo mejor.

Debemos de reconocer que a los empresarios mexicanos no les ha ido muy
bien como consecuencia de un menor crecimiento económico mundial, la
caída en los precios del petróleo, altibajos en los mercados asiáticos y la
fortaleza del dólar. No obstante, apostemos también a la diversificación de
fuentes de ingresos, al mercado interno, a la capacidad y generosidad de
los mexicanos y al amor a la patria. La población reclama trabajo,
oportunidades, alimentación, educación, salud, vivienda, democracia,
seguridad, justicia y paz. Por ello, se abren oportunidades enormes a pesar
de los problemas económicos.

Como ciudadano mexicano, creo en el nacionalismo y en la soberanía bien
orientadas y mientras algunos dicen que con las reformas estamos en el
camino del crecimiento, que la inversión extranjera se incrementa
considerablemente y que nuestra economía es sólida y confiable, por otro
lado se argumenta que crece el desempleo, que se tiene un millón más de
pobres anualmente y que la inversión extranjera es especulativa.



Transformaciones reales o debacle nacional dicen unos u otros. Lo que no
podemos negar es que nuestro país está inmerso en un ciclo vicioso de
desigualdad, falta de crecimiento económico, pobreza y en consecuencia
inseguridad. Siendo la decimocuarta economía del mundo, hay 55 millones
de personas viviendo en la penuria, pero estoy convencido que con el
enorme potencial que tiene México para desarrollar ciencia e ingeniería
propias y su gran impacto sobre la economía, podemos salir adelante y
estar mucho mejor.

En lo personal, mientras pueda aportar o contribuir, seguiré con el firme
compromiso de servicio a la ingeniería y a México y como dijo José María
Morelos, me tendré por muy honrado con el epíteto de humilde siervo de la
nación.

Hoy es un buen día para celebrar.

Ingeniería Mexicana, Patria, Nacionalismo y Soberanía.

Muchas gracias

sábado, 27 de febrero de 2016

Felicitación Dr. José Narro Robles