lunes, 26 de agosto de 2019

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México a través de la Historia

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México A.C., presenta la primera de las biografías de Arquitectos e Ingenieros destacados,   que han sido miembros de nuestra organización, a través de la historia de México.


Ingeniero Arquitecto, Emilio Donde, autor del proyecto del Palacio del Poder Legislativo Federal, El Palacio de Cobián entre otras obras y proyectos.

Emilio Dondé Preciat. Nació en Campeche el 2 de septiembre 1849, en el seno de una familia de comerciantes, Hermano de Lic. Rafael Dondé, Senador de la época y fundador de organizaciones filantrópicas.

El joven Emilio Dondé ingresó a la Academia de San Carlos en 1865, su paso por la academia fue sobresaliente; por ejemplo, en las materias de Geometría descriptiva, Mecánica analítica y Composición, obtuvo la máxima calificación haciéndose acreedor por tres años consecutivos a un reconocimiento como alumno destacado.

El ejercicio profesional de Dondé se desarrolló en tres áreas: en primer lugar, como profesor en la Escuela Nacional de Ingenieros (1883); por otro lado, como constructor de sus proyectos arquitectónicos, y por último formó parte del Ayuntamiento de la Ciudad de México, teniendo una participación activa en las decisiones para la transformación de la ciudad. Ámbitos que legitimaban el trabajo de los expertos, reafirmando su formación y pertenencia al círculo profesional.

Emilio Dondé , en su actividad como profesor impartió las cátedras de Geometría descriptiva y Dibujo de máquinas y Dibujo de composición.
Dentro de su trayectoria profesional desarrollo varias obras y proyectos, de entre las que destacan:

´La casa en calle de 1a. de factor y canoa, ahora allende y donceles, centro histórico, ciudad de México.

 Casa en Donato Guerra 1252



 Puente de Alvarado 11


 Ejido 1231



Ejido 1231


la casa de Ejido 1231, en donde la fachada la realizó con volumetría, adquiriendo una nueva fisonomía aun cuando se adoptaron elementos como el almohadillado o las cornisas en la fachada. Se puede observar cómo la casa contaba con su propio jardín y un camino para que el coche pudiera recoger a las personas en la entrada lateral. Además de un lago y un quiosco, Dondé proyectó un espacio para un invernadero y caballerizas




 Proyecto del Banco Nacional-1

  Proyecto del Banco Nacional-2


Con la intención de difundir los trabajos de arquitectos e ingenieros surgió la revista El Arte y la Ciencia, publicación especializada bajo la dirección de Nicolás Mariscal, y que tuvo una buena recepción entre el gremio de constructores por su carácter de difusión de la profesión. El número 11 del volumen 1 incluía el artículo de Emilio Dondé, en el cual habló acerca del trazo de las escaleras, que para el arquitecto debía ser:

La clave de la distribución de un edificio y uno de los recursos más brillantes de que puede disponer el arquitecto para la ornamentación pues da a la obra con su majestad, elegancia o esbeltez, el más bello aspecto: es justo, por consiguiente, dedicarle atención particular.


En su trabajo Dondé presentó una fórmula para determinar la huella, el peralte y el ángulo. No es de sorprender que Dondé haya propuesto aquella instrucción para calcular las escaleras, ya que en sus proyectos éstas ocuparon un plano principal, las cuales aprovechó para decorarlas con bellos barandales, linternillas y cubiertas.

El segundo estudio que presentó Dondé fue un trabajo acerca de la altura que debían tener los edificios. Ese trabajo lo elaboró como parte de la Comisión de Embellecimiento de la Ciudad, del Ayuntamiento de la Ciudad de México. La propuesta quería transformar las calles para estar acorde con el impulso económico que se palpaba en la transformación material de la ciudad, según lo señaló el propio ingeniero:


“En 21 de noviembre de 1904 tuve la honra de dirigirme a esta H. Corporación dándole a conocer el proyecto que había formado para hacer de la ciudad de México una ciudad de primer orden, dotándola de un sistema de grandes avenidas convenientemente dispuestas, para facilitar la circulación y de una anchura suficiente, para poder establecer en ellas edificios de gran altura; que como se sabe, es la característica de las grandes ciudades […]”


                   Proyecto del Palacio Legislativo..

Para la proyección del Palacio Legislativo y como encargado del Departamento de Composición, viajó tanto a Europa como a Estados Unidos para estudiar los diversos parlamentos y realizar ajustes al proyecto. Desde un principio la realización de este anteproyecto lo salpicó la polémica, situación que ha sido tratado ampliamente por la historiografía, por lo que no hace falta entrar en detalles; sólo baste mencionar que Dondé y Antonio M. Anza no concluyeron la obra que proyectaron.


Templo de San Felipe de Jesus

Otra obra, y por la cual es más recordado Emilio Dondé, es el Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús, construido entre 1885 y 1897 El arquitecto Nicolás Mariscal aseguró que ese templo era uno de los pocos edificios religiosos construidos después de la Independencia, en el cual por primera vez se empleó el estilo gótico, aunque el edificio “deja que desear en planta, porque los apoyos son tan multiplicados que impiden la vista fácil del altar desde las naves laterales, el interior impresiona y es digno de elogio en su conjunto”.

Emilio Dondé propuso una nueva forma ornamental, haciendo un templo gótico, anteponiéndose a las propuestas que habían predominado en los templos de estilos neocolonial, neogótico y neoclásico, conjugándolo con los nuevos materiales, lo que le da el toque de modernidad que implementó en sus trabajos
      Palacio de Cobián

Los tiempos transcurrían y en 1902 el comerciante y algodonero español Feliciano Cobián adquirió un predio recién fraccionado (que pertenecía a los almacenes de tranvías) en la esquina de lo que luego sería la calle General Prim y Bucareli, y encarga al Ingeniero campechano Emilio Dondé la construcción de una casa a la que traería a su familia que vivía en Guadalajara.

Desde 1901, don Feliciano había intentado adquirir un predio en la Ciudad de México, y en 1902 obtuvo uno recién fraccionado de mil 750 m2 (que pertenecía a los almacenes de tranvías) en la esquina de lo que luego sería la calle de General Prim.

El propietario solicitó al arquitecto Emilio Dondé aprovechar los cimientos de una edificación existente y que eran parte del inmueble que fungía como oficinas para la terminal y depósito del “Tranvía de vía Angosta de México / Tacubaya y Mixcoac”. Ese edificio definió una parte del perfil de la casa, a la que con las instrucciones del arquitecto Dondé se agregaron dos alas a manera de pabellón-mirador de dos plantas, y que definen en gran medida el esplendor del conjunto.

La casa a la que los textos siempre se refieren como “Palacio Cobián” se terminó en noviembre de 1903, y se edificó en 8 meses, ya que se aprovecharon fragmentos de la edificación existente, que aparentemente tenía muy buena factura y cuyos sólidos cimientos parecen haber sido íntegramente aprovechados.

En octubre de 1905 la muerte sorprendió a Emilio Dondé; los obituarios destacaron su paso por la Academia de San Carlos y su trabajo como profesor, sus cargos públicos como Concejal del Ayuntamiento de la Ciudad y Presidente de la Comisión para el Embellecimiento de la Capital, así como su pertenencia a la Asociación de Ingenieros y Arquitectos. Con las siguientes palabras se despedía al ingeniero y arquitecto Dondé: “[…] la arquitectura nacional ha perdido a uno de sus principales campeones; la sociedad mexicana a uno de sus más distinguidos miembros y la Iglesia católica a uno de sus más fervientes partidarios”.

La última obra que hizo Dondé fue la reparación de la Capilla del Señor del Templo de Santa Teresa la Antigua, la cual dejó inconclusa; para su finalización se le encomendó al arquitecto Nicolás Mariscal.